miércoles, 10 de junio de 2015

TRANSFORMACION DE LA PRACTICA DOCENTE


Clase 2


Conocer es cortar y seleccionar. […] Conocer es filtrar.
Umberto Eco


En esta clase comenzaremos a reconocer la nutrida oferta de recursos y herramientas que podemos encontrar en Internet y reflexionaremos acerca de algunas de las posibilidades, cuidados y riesgos que se deben considerar a la hora de planificar nuestras clases. Vamos a incursionar también en el análisis de algunas propuestas de enseñanza para preguntarnos sobre el lugar de las TIC en una secuencia didáctica.



Un viaje fascinante: aprender a navegar en la red


En la red accedemos a infinidad de fuentes de información usando buscadores que muchas veces no dominamos y que casi desconocemos. A partir de la competencia que hay en el mercado de software, los buscadores más tradicionales fueron incorporando nuevas posibilidades de búsqueda, como traductores asistidos, mapas web, bibliotecas de libros e imágenes. Lo que en los comienzos imaginamos solo como una inmensa biblioteca, resultó ser algo mucho más amplio: es posible encontrar revistas, periódicos, empresas, lugares de compra y venta así como muchos otros sitios dedicados a una multiplicidad de actividades humanas. Hoy en día, acceder a Internet implica no solo consultar el correo electrónico, leer el diario o chatear con algún amigo, sino también encontrarnos con una multitud de personas con todas sus producciones (textos, videos, imágenes, audio). Frente a la imposibilidad de acceder a todo, hay que aprender a “navegar” a través de ese mundo hiperhabitado de información diferenciando lo que es relevante de lo que no lo es.
La idea de Umberto Eco (2012), consistente en la elaboración por parte del mundo académico de una teoría sobre el filtraje de la información, todavía está en la etapa propositiva. No sabemos si se concretará ni si es factible realizarla. Por el momento, y con toda humildad, nos contentaremos con brindarles algunas recomendaciones sobre el uso de los recursos socializando ciertos riesgos que, seguramente, afrontaremos al usar la red así como sitios y/o bancos de datos confiables para nuestra tarea docente.

Sobre algunos puertos seguros
La idea de recurso se nos presenta sugestiva y casi mágica cuando pensamos en utilizar el trabajo con la Web en nuestras clases de Historia. Es tal la cantidad de posibilidades que se abren, tantos y tan diversos los mundos a los que podemos acceder, escuchar y casi palpar, que las advertencias de intelectuales como Umberto Eco o Noam Chomsky pueden parecernos desmesuradas. Sin embargo, debemos coincidir con ellos en que es tal la cantidad de información que, muchas veces, resulta imposible explorarla y/o utilizar todos sus contenidos razonablemente.
El volumen de información es, entonces, uno de los problemas que debemos afrontar. Imaginemos que estamos trabajando con nuestros alumnos sobre la sociedad medieval. Si buscamos en la Web, utilizando como buscador solo Google, encontraremos alrededor de 2.860.000 resultados de sitios con esas palabras. ¿Cómo saber cuáles son significativos? ¿Cuáles pueden aportar material relevante para nuestras clases de Historia? ¿Cuáles tienen anclaje en nuestros diseños? Resulta obvio que tenemos que colaborar en la filtración del material porque somos nosotros quienes contamos con la formación para “separar la paja del trigo”. Si pretendemos trabajar en el aula con alguna información concreta, debemos recomendar los enlaces para evitar la dispersión, la desorientación y la pérdida de tiempo.
Otra cuestión que debemos considerar es la tipología. A veces la información que aparece en la Web está compuesta de datos en bruto; no hay tratamiento adecuado de la información, hay contenidos presentados en sitios de procedencia incierta y no sabemos por lo general cuál fue el criterio de elaboración. De esta forma, la calidad es dudosa. Esto resulta complicado ya que nuestro trabajo desde la disciplina se basa en el análisis de fuentes históricas y en la crítica y el cuestionamiento de estas. Si la información es poco fiable, el quehacer histórico se trastoca; de esta forma, se resiente el método crítico con el que los historiadores abordamos cualquier tipo de documento.
Otra dificultad es el idioma ya que la mayor parte de la información sustanciosa disponible en cuanto a archivos históricos digitales, museos virtuales, etc., está en inglés. El desconocimiento nuestro y de los alumnos de esta lengua reduce el aprovechamiento de la información.
Cómo afrontar estas desventajas así como los problemas de un medio en el que lo habitual es encontrar producciones de historiadores aficionados, que, en muchos casos, consisten en la recopilación de hechos memorables, biografías de próceres, genealogías, largas líneas de tiempo, o incluso historia ficcionada con cierto dejo de cuento misterioso o secreto que se combina con un juego interactivo. Cómo hacerlo entre la profusión de propagandas de ciertos lugares históricos que forman parte del circuito turístico de tal o cual ciudad, en las que la historia se banaliza, pierde sustancia, profundidad y complejidad.
Para esquivar esta suerte de obstáculos, recomendamos trabajar en sitios que estén reconocidos por la comunidad académica o muestren cierto criterio de veracidad a la hora de presentar la información. Hace un tiempo, y debido a la gran variedad de buscadores (Google, Yahoo, Altavista, etc.) y a la poca fiabilidad de las fuentes, algunos historiadores intentaron elaborar medios de control con los llamados buscadores restrictivos. En eso se basó, por ejemplo, el buscador Argos, creado por la Universidad de Evansville, reconocido y supervisado por la comunidad académica internacional. También los norteamericanos organizaron el suyo, llamado LASE (Limited Area Search Engine), un buscador específico diseñado para abarcar información sobre historia antigua y medieval. Estos, así como otros buscadores que no mencionamos por una cuestión de espacio, tuvieron cierto éxito. Sin embargo, la falta de mantenimiento de estos sitios desarrollados para la comunidad de historiadores hace imposible utilizarlos hoy en día. Y esta es una de las particularidades que también nos presenta Internet cuando queremos acceder a un contenido que nos recomiendan; si no tiene mantenimiento, nos encontramos con la leyenda: “El explorador no puede mostrar el sitio web”.
Los ensayos realizados fueron, no obstante, útiles. Sirvieron para trazar caminos y hoy contamos con mayores posibilidades a la hora de iniciar una búsqueda fiable. Desde Google, el buscador más utilizado en la actualidad, podemos acceder a Google Maps, a Google Earth o a Google Académico, un buscador especializado en material científico que nos permite encontrar libros, revistas, tesis, imágenes, etc. Quizás esta pueda ser una opción interesante en el momento de buscar información para la actualización docente. Pero no podemos desconocer que los alumnos utilizan otros buscadores, como Yahoo, Altavista, Bing, Ask, Baidu o Excite, y/o herramientas como YouTube, Facebook o Twitter. Entonces, ¿qué debemos tener en cuenta los docentes para orientarlos?
Para comenzar, lo principal es conocer los recursos y/o herramientas que ofrecen estos motores de búsqueda, saber descifrar las direcciones de la red, ya que cada dirección electrónica o URL de web o blog tiene su propia estructura y simbología.Tengamos en cuenta, además, que muchos de los documentos que aparecen en la red no fueron escritos para nosotros ni para nuestros estudiantes, es material escrito por bloggers; por eso, es indispensable tomar conciencia del contexto en el que se genera el discurso.
Algunas de las claves para el análisis podrían reflejarse en las siguientes preguntas: ¿quién es el autor?, ¿a quién se dirige?, ¿de qué país, ciudad o pueblo procede?, ¿en qué lugar “subieron” este documento?, ¿en qué momento?, ¿qué interés despierta esa información para mí o para los alumnos?, ¿son opiniones o hechos científicos?, ¿qué grado de objetividad tiene?, ¿qué pruebas aporta?, ¿el texto proviene del ámbito periodístico, religioso, político, educativo? Es necesario contrastar las fuentes de información y para esto, sí o sí, deberíamos servirnos de enciclopedias y libros de textos, ya sea en formato papel o digital.
Es decir que en la red tendremos que usar las mismas estrategias de análisis que usamos cuando trabajamos con libros, imágenes, testimonios, etc. Es, en definitiva, la misma tarea que hacemos cuando recomendamos un libro de texto y dejamos de lado otras múltiples ofertas. O cuando proponemos el visionado de una película o la lectura de un cuento o de una ficción para ingresar al clima de ciertas épocas históricas, desde otros lenguajes y coordenadas que las tradicionales ofrecidas por los libros de Historia. ¿Qué es lo que hacemos? Seleccionamos los materiales en función de si son útiles para pensar la sociedad en estudio o para analizar una problemática específica o un acontecimiento. Los seleccionamos en función del enfoque disciplinar al que adscribimos. Si adherimos a las posturas de la historia social –enfoque hoy extendido en el mundo académico y que sustenta la elaboración de los NAP para la Enseñanza Secundaria–, es improbable que, por ejemplo, para explicar la Revolución de Mayo, nos resulte útil un texto, un documental o una película que ponga el acento en la acción de individuos providenciales, que invisibilice los conflictos y que muestre solo unanimidades, que no contextualice ni muestre los procesos que desencadenaron los acontecimientos de mayo de 1810.
Como corolario de estas reflexiones, y atendiendo a los cuidados que debemos tener los docentes al utilizar las nuevas tecnologías en el aula, queremos compartir una noticia difundida originalmente en el diario australiano The Age, escrita por su editora en educación, Jewel Topsfield, sobre un examen de Historia que pedía analizar un dibujo de la Revolución rusa. Para ello, los invitamos a leer la versión en castellano  de esta noticia.
Siguiendo el artículo, vemos que este examen final de Historia propone a los alumnos evaluar críticamente una fuente visual, en este caso, un cuadro de Nicolai Kochergin, obra clásica de la Revolución rusa, pero la sorpresa para todos fue que el cuadro en cuestión tenía de fondo la imagen de un robot, es decir, no era la imagen original del cuadro. Hubo un sinfín de comentarios por parte de los alumnos sobre la confección del examen, se decidió nombrar a un asesor que supervisara las repuestas y las autoridades pidieron disculpas públicas, algo que tuvieron que hacer en otra oportunidad debido a un error detectado en la confección de un examen de Inglés. Esto sucedió a la hora de seleccionar recursos de la red con el objetivo de utilizarlos como fuentes en exámenes finales.
Entendemos que esta desgraciada situación se relaciona con un uso acrítico de las TIC y, dada la recurrencia de los errores, también podríamos pensar en una cierta displicencia y poca reflexión a la hora de presentar la información a los alumnos. En definitiva, como venimos insistiendo en esta clase y en la anterior, las actividades que se propongan para aprender un tema y/o para desplegar y construir habilidades diversas deben –al igual que los recursos que se utilicen (TIC o clásicos)– guardar coherencia con los fines o propósitos de la enseñanza.

El lugar de las TIC en diferentes propuestas educativas
Para terminar, queremos expresar que la red, aun con todos los riesgos y advertencias señalados, es una mina de recursos auténticos y motivadores para profesores y estudiantes. Ahora bien, además de filtrar la información y de guiar la búsqueda hacia materiales que resulten potentes para el aprendizaje de diferentes problemáticas históricas, además de imprimir documentos y/o de confeccionar un registro de archivos y direcciones web útiles y confiables, tendremos que incluir tareas de análisis de las fuentes seleccionadas así como pensar en los programas más adecuados para la producción de informes, artículos, investigaciones, revistas, etc., que permitan comunicar –de múltiples maneras– los aprendizajes adquiridos. También tendremos que pensar qué lugar deben ocupar las TIC en nuestras secuencias didácticas o en diferentes proyectos del trabajo áulico.
El peso que las TIC tengan en nuestras propuestas dependerá de situaciones variadas, como la disponibilidad de equipos y conexiones, así como de decisiones que tomaremos en función del formato y de las estrategias que consideremos más útiles e interesantes a la hora de enseñar temas específicos del currículo en una situación también específica.
Por ejemplo, la visita al blog de una de las cátedras de Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado  del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires permite analizar un intento serio de articulación de las distintas dimensiones de la didáctica de la historia y de las ciencias sociales. Se puede observar que, en este caso, los recursos de Internet están pensados como complementos de clases dialogadas y de lecturas guiadas de artículos y de visionados –también guiados– de películas y documentales. Para ello, pueden ver las secciones: Objetivos, Contenidos y bibliografía, Guías de estudio y Recursos.
Otra es la perspectiva y los objetivos de la secuencia didáctica Las economías primarias exportadoras latinoamericanas durante el siglo xix. La propuesta combina el objetivo de analizar un tema desde una determinada perspectiva historiográfica con la promoción del uso de equipos portátiles y el trabajo en red y colaborativo. Por tanto, en toda la secuencia hay una apelación a las nuevas tecnologías que es muy deseable alcanzar en la medida en que lo deseable y lo posible se combinen cada vez más satisfactoriamente.
Para finalizar, veamos cómo incorpora Analía Segal las TIC en la enseñanza de los procesos migratorios:
Uno de los fenómenos que caracterizan la vida social y atraviesan el cotidiano de las aulas es sin duda el de las migraciones. La temática admite una mirada histórica y también actual, en aproximaciones que den cuenta de las condiciones que han generado los procesos migratorios, en el pasado y en el presente. […]
Señalábamos […] que enseñar Ciencias Sociales era, entre otras cosas, ayudar a ampliar las perspectivas personales al poner en disposición herramientas para atrapar la dinámica y la complejidad de lo social. Los casos y las historias de vida pueden ser insumos en esa dirección, y las redes que se entraman y ponen en circulación en Internet suelen ofrecer oportunidades de recogerlos. Por ejemplo, un sitio de la BBC ofrece historias de vida de migrantes. ¿Qué aportan estos relatos? Su fortaleza radica en que brindan elementos para “encarnar” los procesos migratorios en historias particulares, como la de Khadija, una marroquí holandesa de un barrio obrero en Ámsterdam, o la de Adama, un burkinés emigrado a España. […]
Estas historias, narradas en primera persona, hacen referencia a los lugares de partida y de llegada, a las dramáticas condiciones de los viajes, a los ámbitos de pertenencia y a la identidad, asuntos centrales de los procesos migratorios. Y al mismo tiempo, abren la posibilidad de entrar en resonancia con muchas de las historias particulares de los niños y jóvenes que comparten un aula. 
Continuando con la intención pedagógica de ofrecer casos que permitan vincular fenómenos generales con historias de vida particulares, un sitio de ACNUR suma artículos, normativa, testimonios fílmicos y fotografías, que ponen nuevas voces y caras a la temática de las migraciones. […]
En nuestro ejemplo, la “clave de búsqueda” ha sido la idea de que para comprender mejor los fenómenos sociales y convocar subjetivamente a los alumnos, es fértil enlazar aproximaciones y conceptos generales acerca del tema en cuestión con historias de vida particulares, y desde esas lentes, hemos puesto en valor algo de lo que ofrece Internet. Operaciones semejantes pueden realizarse en relación con otros temas, y las noticias periodísticas también pueden constituirse en fuentes cuando el propósito de la enseñanza es ofrecer las voces de los actores (Segal, 2012).



Actividades 2da Clase
Les proponemos que describan una experiencia en la que hayan usado y/o usen recursos TIC en la enseñanza de un tema específico del currículo, justifiquen su utilidad y comenten los resultados que obtuvieron con sus alumnos.

Tendrán una semana para comentar y compartir la experiencia antes de seguir con la próxima clase



Explora pedagogía


Clase 1-a
Pero ¿quiere decir usted, señor –dijo Peter– que podría haber otros mundos, aquí mismo, a la vuelta de la esquina, como este?
–Nada es más probable –dijo el profesor mientras hablaba para sí mismo–. Me pregunto qué les enseñarán en esas escuelas.
                                                                                            C.S. Lewis, El león, la bruja y el ropero


Esta clase está   destinada a repensar la enseñanza de las Ciencias Sociales a partir de la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación. Se trata, sin duda, de un desafío apasionante porque interpela nuestra forma de enseñar y organizar las clases, invita a realizar cambios y a encontrar las articulaciones entre la didáctica de las ciencias sociales y las oportunidades y riesgos que las TIC significan para la escuela, en particular, y para la vida social, en general. Incita, además, a renovar el vínculo con nuestros alumnos al recuperar, creativa y reproductivamente, algunos de sus intereses y prácticas cotidianas.

Los Invito a ver el Vídeo y luego realicen algún comentario sobre lo observado.